Municipio

Parroquia de San Carlos Borromeo

A seis años de fundada la villa, la Iglesia estaba construida de piedra y lodo con azotea; presentaba la forma de la cruz latina con muros de novena centímetros de espesor. La descripción de la Iglesia hasta ahora desconocida, se debe a una minuciosa investigación que establece las características de este recinto en tiempos de la segunda Capital del Nuevo Santander.

A partir del pórtico que se orienta hacia el poniente, se veía la nave principal, de treinta y tres metros de largo por ocho metros de ancho, casi vacía, un altar de ánimas, confeccionado arreglado como indicara un edicto del Santo Oficio de la Inquisición y púlpito con su escalera llenaba el cuerpo de la Iglesia.

El altar mayor, al fondo, era un retablo de madera rodeado y maqueado de verde que guardaba en el centro una imagen de bulto de medio cuerpo “Padre Eterno”.

"Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza" con su niño y sus dos coronas de plata sobredorada, San Lorenzo, San Vicente, San Carlos, San Francisco y San Antonio eran las otras cinco esculturas que componían el altar mayor.
Otro altar pequeño de madera también sobre el presbiterio "del lado del evangelio" guardaba una dolorosa de tamaño natural, de aproximadamente un metro setenta de altura, ricamente vestida.

Parte del ajuar de la Virgen lo había donado una dama respetada de la villa: un manto azul de saya con listón de oro fino y "vestidura talar de ninfa con punto de oro, fina camisa y tocas de estopilla", caían encima de las faldillas de Bretaña de la Dolorosa con ricos encajes, dos hilos de perlas finas y una daga y resplandor de plata labrada sobre dorada hacían contraste con el rictus doloroso de la imagen.

Sólo tres bancos componían el mobiliario de la Parroquia, dos ordinarios y una torneada que sólo usaban los miembros del cabildo. El rico adorno que presentaba la Parroquia de la nueva Capilla de la Providencia, era el reflejo de la bonanza minera experimentaba en la región central del Nuevo Santander.